En corto
Es común que los lentes se aflojen un poco con el uso, pero no que se resbalen todo el tiempo, que aprieten o que dejen marcas que duelen. En la mayoría de los casos se arregla ajustando las patillas, las terminales detrás de las orejas o las plaquetas de la nariz. Un ajuste sencillo normalmente se hace en el momento.
Qué pasa y cómo se arregla
- Se resbalan
- Las patillas se abrieron con el uso o las terminales ya no abrazan la oreja. Se ajustan para que el armazón quede firme sin apretar.
- Aprietan detrás de las orejas o en las sienes
- Las patillas quedaron muy cerradas o cortas para tu cabeza. Se abren y se moldean.
- Marcan o lastiman la nariz
- Las plaquetas quedaron mal colocadas, están duras o el armazón carga en un solo punto. En armazones metálicos se ajustan o se cambian por plaquetas de silicón.
- Se ven chuecos
- Una patilla quedó más alta que la otra, casi siempre por un golpe o por quitarlos con una mano. Se enderezan.
- Se empañan
- Es humedad que se condensa al pasar del frío al calor o al usar cubrebocas. Ayuda que el armazón no quede pegado a la cara y que el cubrebocas ajuste bien sobre la nariz.
Un armazón que no ajusta también cansa la vista
Si tus lentes se resbalan, terminas viendo por la parte de abajo de la mica y no por su centro. Con graduaciones altas o con progresivos se nota más: puedes ver borroso o sentir mareo. Ve también lentes nuevos y dolor de cabeza.
Para que te duren ajustados
- Quítatelos con las dos manos, tomándolos de las dos patillas.
- No los subas a la cabeza como diadema: las patillas se abren.
- Guárdalos en su estuche, no sueltos en la bolsa.
- Si se caen o se golpean, revisa que sigan derechos.
Tráelos a ajustar
Revisamos el ajuste de tus lentes en la tienda, aunque no los hayas comprado en Órama. Los ajustes sencillos normalmente se hacen en el momento. Más en reparación y ajuste de lentes.